martes, 9 de abril de 2013

Perdonar, qué alivio!

Para que el perdón nos alivie debemos entenderlo de una forma más práctica, y quizás sencilla y natural,diferente de la que nos han enseñado desde que somos pequeños.

No se trata de olvidar, ni de resignarse, no es un acto religioso ni tenemos por qué entender al otro...Se trata de estar dispuesto a ser más feliz, a elegir la paz frente al rencor.

El perdón no es un mecanismo para liberar de culpa a quien nos ofendió sino para liberarnos nosotros. Yo puedo decidir perdonar a alguien que realmente no está arrepentido de haberme herido, que no me haya pedido perdón o que ni siquiera sabe que me ha hecho daño porque la intención es desprenderme de esa rabia, rencor o malestar que me atormenta.
No hablo de resiganción sino de aceptación. Dice Paulo Coelho que perdonar no es resignarse ni negar el dolor sino que es una expresión de amor.

Muchas veces no tendríamos que perdonar nada si no estuviéramos continuamente esperando, esperando que los demás hagan o dejen de hacer en vez de aceptar lo que llega.
Puede haber hecho alguien algo que a mí me ha dolido, el problema lo tengo yo, el conflicto está en mi mente. Mi ego quiere "salirse con la suya" castigándo pero yo puedo ser mayor que mi ego y ser capaz de perdonar.
Si elijo el rencor y el resentimiento (re-sentir) estoy eligiendo seguir sufriendo. Responsabilizándonos de nosotros mismos podemos elegir una opción u otra.
Perdonando dejamos atrás lo pasado, nos libramos de ese lastre.

El perdón al que me refiero, desde luego, es sin expectativas, sin esperar nada a cambio.

Es muy difícil entender a la persona que nos ha ofendido porque somos diferentes, pero sí podemos entender más fácilmente que si no fuéramos imperfectos no seríamos humanos.
La coach internacional Sonia García explica que perdonar no significa que justifiques lo que pasó sino que entiendas que no supieron hacerlo mejor y desde el amor perdones aunque, si así lo deseas, ni siquiera tengas que volver a tener trato con esa persona.

Siendo más prácticos aún podemos hacer caso a la enseñanza de Dalai Lama: "si no perdonas por amor, perdona al menos por egoísmo, por tu propio bienestar". En esta línea dice el conferencista y escritor Raimón Samsó que si no perdonas, en definitiva, el que sale perjudicado eres tú. Apunta también que la felicidad es un efecto colateral del perdón.

Ahora bien, si vamos aún más lejos, podemos decir que si uno se ama de verdad, tiene una buena autoestima no necesita ni siquiera perdonar. Porque no juzga a los demás, no se compara con los demás y no espera de los demás. Es feliz por sí mismo.

Y para terminar, no me gustaría dejar de tratar el perdón hacia nosotros mismos. A veces es con nosotros con quienes más duros somos y nosotros también merecemos nuestro perdón porque somos humanos y tenemos el mismo derecho a equivocarnos que a acertar. El error forma parte del aprendizaje y somos aprendices en esta vida.

No perdonar nos llega a causar enfermedades físicas y mentales mientras que el perdonar nos alivia.
 ¿Qué eligimos?


Desde el respeto, gracias por leerme.

Espero que encuentres lo que buscas.